PMMT – Hospital de Manta (Ecuador)

BICUBIK-0389

Despacho: PMMT Forward Thinking Healthcare Architecture
Categoría: Premio A+ al mejor proyecto de Arquitectura Sanitaria
Proyecto: Hospital de Manta (Ecuador)

 

 

Descripción del proyecto

 

Un volumen claro, rigor funcional de espacios diáfanos y una clara organización de todas las unidades del programa configuran un hospital de 24.100 m2 que cumple el papel institucional representativo de un hito urbano. Este hospital se distingue por la innovación y por su enfoque en las personas. Se le ha dotado de medidas de accesibilidad universal para hacerlo 100% inclusivo y
se ha adaptado al sistema de diseño paramétrico, que le brinda hiperflexibilidad en sus usos gracias a una extrema parametrización de todas las partes y sistemas que componen la edificación. Ambos aspectos –accesibilidad universal y diseño paramétrico- lo convierten en uno de los hospitales más avanzados a nivel internacional.

Hablamos del Hospital de Manta, en la costa centro-sur de Ecuador, que se ha realizado en un período de tiempo muy reducido para poder dar respuesta a los más de 217.533 habitantes de la provincia de Manabí que habían visto como el antiguo hospital quedaba destruido en el devastador terremoto del 2016.

Por eso, una de las cosas que hace especial este nuevo hospital es que posee una estructura capaz de resistir los sismos con criterios más allá de la norma: se ha diseñado una fachada capaz de reducir al mínimo los desperfectos que puedan herir a la gente o que dejen al hospital sin funcionamiento. Se ha implementado un sistema articular para que la totalidad de los esfuerzos que se producen en la estructura no se transmitan a la fachada y a las carpinterías, buscando que sean absorbidos con sistemas de muelles y sistemas flexibles entre los diferentes elementos. Con la ayuda de un material como el policarbonato se ha logrado una fachada ligera, de altas prestaciones, capaz de resistir un terremoto mediante la tecnología de las uniones. El blanco diurno y la semitransparencia nocturna del material elegido definen la imagen del edificio.

Se trata de una arquitectura contemporánea que al mismo tiempo incorpora los atributos de la arquitectura tradicional por su eficacia. El hospital reproduce la idea repetitiva de un gran edificio, que se descompone mediante la inserción secuencial de patios, la separación de circuitos (técnicopaciente) y la diferenciación de entradas: general, urgencias, morgue y suministros. La
singularización de estos accesos y circuitos, la relación en planta y corte y el rico juego de cubiertas, transparencias y vistas cruzadas, garantiza la unidad del conjunto. Son los patios, muros, celosías, porches, vistas y vidrio los verdaderos elementos que dan forma a esta arquitectura y propician una adecuada transición entre ambientes mediante sus efectos de luz, sombra, reflejo, transparencia, veladura. El edificio reparte estratégicamente los servicios en tres plantas. Un volumen que está formado por
diferentes pabellones unidos entre sí por dos pasillos (público / técnico), que albergan los servicios del hospital, colocándolos en relación a los pasillos según su necesidad. Dirección y administración, acceso principal, hall, consultas externas, diagnóstico y tratamiento, diálisis, y residencia médica se asocian al público. En el técnico se colocan los servicios de urgencias, centro obstétrico, centro quirúrgico, cocina, lavandería, esterilización, laboratorios, hospitalizaciones, radiodiagnóstico, rehabilitación, neonatología, etc.

El color blanco define la piel del edificio, junto al cromatismo de la arquitectura local, y la imagen ortogonal de la trama urbana ordena los espacios en planta: las calles son sustituidas por amplios pasillos generales de circulación (pública y restringida) y áreas de espera abiertas. Los distintos accesos enfatizan su implantación y permiten disfrutar de cuatro fachadas orientadas
cartesianamente.

Ubicación y volumetría responden a esta voluntad fronteriza. Así, el edificio con sus grandes prismas horizontales perforados por patios, se tensiona entre esas realidades donde el espacio resultante es modulable, extrovertido, moldeable, fluido, flexible, intercambiable, policéntrico, sectorizado y funcional. El hospital destaca por las siguientes características:

Accesible universalmente. El hospital ha sido diseñado con los últimos parámetros de la accesibilidad universal y los estándares más altos que existen en la actualidad para que sea 100% inclusivo, resultando así un hospital proyectado para todas las personas, sin excepción.

Modulable. A nivel constructivo usa un único módulo básico de 7x7 m y funcionalmente se modula según el nivel de accesibilidad de los diferentes servicios, situando de abajo a arriba las áreas más restringidas, las ambivalentes y las públicas. Estas zonas se conectan perpendicularmente por amplias “calles cubiertas”. Asimismo, hay un gran paseo exterior que discurre en perpendicular a la entrada situada a norte, y que recoge al personal/pacientes de los respectivos aparcamientos. El resto de la parcela se ajardina utilizando el mismo esquema que la zona construida.

Extrovertido. Abierto a la luz mediante grandes ventanales y patios interiores, las fachadas son tratadas como barrera a las condiciones hostiles del entorno (viales, climatología…), cerrándose este y oeste y abriéndose a las orientaciones más favorables de norte y sur, permitiendo una óptima ventilación.

Moldeable. Los pasillos se ensanchan hasta formar las salas de espera, zonas de paso, de conexión, patios, etc., desapareciendo la división entre áreas de circulación y las de estancia y trabajo. Fluido. El visitante es el que organiza el espacio y los ventanales de accesos y patios interiores funcionan como reclamo. Son las paredes de distintos colores las que definen de una manera
topográfica, más que gráfica, el tipo de área funcional.

Flexibilidad tipológica. La extrema parametrización de todas las partes y sistemas del hospital permite dar un paso más a nivel de flexibilidad: permite girar o invertir la distribución de las distintas áreas e incluso permutar la mayoría de las zonas. Esta versatilidad permitirá ampliar el hospital en el futuro, y modularlo globalmente mediante nuevos pabellones o edificios. Intercambiable. Al centrar las entradas en los extremos de los módulos, estas no interfieren en las futuras redistribuciones o ampliaciones. El sencillo y efectivo esquema del proyecto facilita una fácil ampliación del edificio, hacia el sur, de forma que se puedan adicionar los módulos necesarios. Policéntrico. Con espacios sin jerarquía, con vacíos (esperas, pasillos, patios…) y llenos (salas, pabellones…), el edificio dialoga con el entorno, protegido de las vistas y posibles interferencias del exterior mediante la diferenciación del pavimento y la vegetación.

Sectorizado. Abierto a los distintos horarios y/o funciones y con entradas diferenciadas: al este, la entrada principal, al oeste urgencias, aprovisionamiento, etc.

Funcional. La distribución de los espacios y áreas se realiza con criterios de diafanidad, facilidad de accesos, comunicación e inmediata relación con la zona de atención y/o consulta. Todos los espacios de conexión directa para el usuario se colocan en los módulos ubicados al oeste (consultas, gabinetes, zonas administrativas, dirección y atención al usuario), mientras que los espacios con doble acceso público/técnico se ubican en el área central del hospital (radiología, hospitalizaciones). En cuanto a los espacios restringidos con accesos alternativos desde el exterior, se sitúan al oeste (bloque quirúrgico, urgencias, almacenes, cocina, farmacia, etc.). Finalmente, el aparcamiento se distribuye en una gran bolsa situada junto al acceso general y a la vía lateral.