Estudio Vilablanch + TDB Arquitectura – Casa Burés, Barcelona

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Despacho: Estudio Vilablanch + TDB Arquitectura
Categoría: Premio A+ al mejor proyecto de Interiorismo Residencial
Proyecto: Casa Burés (Barcelona)

 

Descripción del proyecto

 

CASA BURÉS, UNA JOYA MODERNISTA DE BARCELONA

La Casa Burés es un emblemático edificio del Ensanche derecho de Barcelona construido entre el los años 1900 y 1905,
cuando Barcelona estaba a la vanguardia del movimiento modernista. Tras tres años de un laborioso proceso de rehabilitación
en el que han trabajado reconocidos profesionales y restauradores, la Casa Burés vuelve a mostrarse hoy como uno de los
edificios modernistas más representativos de la ciudad.
La restauración y diseño interior de la Casa Burés ha sido llevada a cabo por la promotora Bonavista Developments,
con un proyecto realizado por el Estudio vilablanch y TDB Arquitectura. Hasta la fecha, el proyecto ha obtenido dos
reconocimientos: Primer Premio en la categoría Private Housing Interior de los Archmarathon Selection Award 2019 y Five Star
en la categoría de Remodelación Residencial y Renovación de los European Property Awards 2017.

EL EDIFICIO
Situado en la esquina de las calles Ausiàs March con Girona, el edificio suma 7.700 metros cuadrados distribuidos en seis
plantas y está catalogado con el nivel B de protección de bien cultural de interés local desde el año 1979. Esto hace
imprescindible mantener, conservar y restaurar todos los elementos modernistas catalogados que componen el edificio.
La Casa Burés fue construida por el arquitecto catalán Francesc Berenguer i Mestres, colaborador cercano de Antoni Gaudí, y
toma su nombre de su primer propietario, Francesc Burés, dueño de una de las empresas textiles más exitosas de España.
Originalmente, la planta baja albergaba la sede de la empresa y el garaje, el primer piso de 1.000m² era la casa de la familia
Burés, y los pisos superiores, a los que se accedía mediante uno de los primeros ascensores que se instalaron en Barcelona,
comprendían doce apartamentos de alquiler de 300 m². La planta sótano estaba destinada a almacenaje.

EL RETO
El reto del proyecto de interiorismo de Casa Burés era convertir este edificio residencial que es una joya modernista con una
gran carga arquitectónica, patrimonial y ornamental, en un edificio de viviendas exclusivas adaptadas a la estética
contemporánea y a las necesidades de los nuevos tiempos. Para dar respuesta a este reto, se proyectó un interiorismo que
recupera y potencia al máximo los elementos originales del edificio y que, al mismo tiempo, adapta cada una de las
viviendas a las necesidades de funcionalidad, distribución y comodidad de la vida actual.

EL PROYECTO DE INTERIORISMO
El proyecto de interiorismo de Casa Burés incluyó el diseño interior de 26 viviendas de entre 120 y 500 m2 de tipologías
distintas (lofts, pisos nobles y apartamentos/áticos), así como diversas zonas comunes del edificio (entre ellas, los vestíbulos de
acceso, las escaleras y rellanos, y el sótano donde hay una piscina, un spa, un gimnasio, una cocina profesional, una bodega y
una zona de reunión y entretenimiento). Los dos ejes clave del proyecto de interiorismo fueron:
Ø Evidenciar el corte entre lo antiguo y lo nuevo
Se tomó una decisión muy clara y rotunda para todas las viviendas y zonas comunes del edificio: restaurar los elementos
arquitectónicos y decorativos que se encontraban en buen estado y acompañarlos de nuevos elementos que no
compitieran ni imitaran a los antiguos. Es por ello que en el proyecto de interiorismo se ve tan claramente el corte entre
lo antiguo y lo nuevo. Por un lado, se respetaron y restauraron los materiales y colores originales con las técnicas
artesanales de la época (pavimentos nolla, techos policromados, elaboradas molduras…) y, por el otro, se buscó que la
aportación de nuevos colores y materiales no imitara ni compitiera con los existentes (nuevos pavimentos, cerámicas,
mobiliario…). Se apostó por un interiorismo elegante que recupera y realza los elementos arquitectónicos y decorativos
originales, y los acompaña de materiales y elementos contemporáneos igual de refinados, pero que son serenos, poco
ornamentados y silenciosos.

Proyectar un interiorismo específico para cada tipología de vivienda
Se desarrollaron 3 conceptos de interiorismo distintos, teniendo en cuenta las características propias de cada espacio y
las particularidades de su estructura original. El equipo definió un concepto para los lofts, un concepto para los pisos
nobles y un concepto para los pisos superiores (apartamentos y áticos). Esta conceptualización incluyó una meticulosa
elección de los materiales y acabados de cada vivienda: pavimentos, revestimientos, colores (de suelos, paredes,
mobiliario…), cocinas, baños, puertas, manetas, barandillas, iluminación, mobiliario, etc. También se conceptualizó y
desarrolló el diseño interior de las zonas comunes.
Lofts: Estética industrial inspirada en su pasado
La planta baja del edificio -donde antiguamente había la sede de la empresa textil y el garaje – se transformó en tres lofts de
entre 210 y 230 m2, con una estética industrial.

Interiorismo: Se optó por vaciar el espacio generando estancias amplias, con grandes alturas conectadas visualmente entre si.
La estructura de pilares de hierro y los antiguos muros de ladrillo se dejaron al descubierto convirtiéndose en elementos
protagonistas que logran resaltar el carácter industrial original de la vivienda. Esta imagen industrial se reforzó con elementos
como el pavimento de hormigón, los cerramientos de hierro, las maderas macizas, la cocina de aluminio negro y acero
inoxidable y una propuesta de mobiliario de estética rotunda. En los suelos se usan únicamente dos materiales: parquet de
roble en el dormitorio y hormigón en el resto de espacios.
Distribución: Cuentan con una cocina abierta al gran salón-comedor, un dormitorio principal con baño suite, un dormitorio
secundario y un segundo baño. Dos de los lofts tienen un baño de cortesía en la zona de día.
Pisos nobles: Respeto absoluto por los elementos existentes
El piso principal -que había sido la casa de la familia Burés- se convirtió en dos impresionantes viviendas de 500 m2. En esta
planta es donde había el mayor número de elementos de gran valor patrimonial.

Interiorismo: Se optó por un interiorismo que pusiera en valor todo el patrimonio arquitectónico y artístico de estos espacios,
llevando a cabo una restauración delicada y minuciosa de los elementos existentes, como los pavimentos de mosaico o
marquetería, las paredes con vitrales emplomados con temas florales, los panelados de madera ornamentados, los techos
trabajados con yeso que conservaban cenefas incisas y relieves de motivos florales, y los frescos en paredes y techos que
recrean paisajes y escenas bucólicas. En estos espacios palaciegos no se cambiaron distribuciones ni pasos; solo se
modificaron los usos de los espacios, aplicando el concepto de habitaciones encadenadas. Los nuevos materiales elegidos, de
formas suaves y redondeadas, son tan nobles como los que había en origen y logran incorporarse en el espacio de forma
serena y silenciosa. En este sentido, en el baño se utilizan piezas de colores discretos y muebles contemporáneos con patas
torneadas de madera de nogal maciza, que es la misma madera empleada en los materiales originales. La cocina se concibe
como un elemento funcional y tecnológico, planteado con materiales innovadores de la firma bulthaup como el aluminio y el
acero. En la cocina se opta por un acabado color champagne, buscando que quede mimetizada en el espacio y en perfecta
harmonía con el parquet, la marquetería y los colores de la sala oval, que es la estancia que se cruza antes de entrar en la
cocina. Tanto en el proyecto de iluminación como en los mecanismos tecnológicos también se busca esta integración silenciosa
en el espacio. Y para la propuesta de mobiliario de toda la vivienda se eligen piezas que refuercen este concepto de alunizaje
discreto en el espacio.

Distribución: Cuentan con un gran hall, un impresionante salón, una cocina, un majestuoso comedor, un dormitorio suite con
baño y vestidor, dos o tres dormitorios secundarios con sus respectivos baños y un baño de cortesía.

Apartamentos y áticos: Clara separación entre lo antiguo y lo nuevo
Los pisos superiores -que antiguamente albergaban los apartamentos de alquiler- se convirtieron en dieciséis viviendas de entre
120 y 170 m2 y cinco áticos, dos de los cuales son dúplex al recuperar las antiguas azoteas.
Interiorismo: En los pisos superiores se buscó crear una separación muy clara entre lo antiguo y lo nuevo. Lo antiguo lo
encontramos en los espacios situados en la corona del edificio que da a fachada. Estos espacios contaban con
decoraciones originales de gran belleza como los pavimentos nolla, los techos artesonados con ricas molduras y policromías, y
las puertas. Todos estos elementos se recuperaron minuciosamente, potenciado aquello que otorga un valor singular a la
vivienda. Las paredes de estas zonas se pintaron de un color gris suave en sintonía con los colores originales de los suelos,
techos y portones. Las puertas y sus marcos se hicieron de madera de pino, su material original, reproduciendo el modelo de
una puerta existente que estaba en buen estado. Y en la zona donde ahora hay el salón, el comedor y la cocina, se unieron
dos habitaciones para lograr una estancia más amplia, pero se mantuvo la convivencia entre ambos techos. En la parte interior
de la vivienda, en cambio, no se pudieron conservar todos los elementos originales y se optó por incorporar materiales nuevos
que permitieran evidenciar el contraste entre lo antiguo y lo nuevo. En este sentido, las dos intervenciones principales fueron los
suelos de madera de roble en las zonas donde no existían pavimentos nolla y la aplicación del blanco como único color en
paredes, techos, carpintería y en los pavimentos y revestimientos de los nuevos baños.
Distribución: Cuentan con una cocina abierta a un gran salón-comedor, un dormitorio suite con baño, una o dos habitaciones
adicionales, un baño secundario o de cortesía y un lavadero. Los áticos dúplex tienen, además, una nueva planta
abuhardillada concebida como una caja muy neutra con paredes blancas y suelos de roble.

Zonas comunes
En los dos vestíbulos de acceso al edificio se aplicó el mismo concepto de interiorismo desarrollado para los pisos nobles, y en
las zonas comunes de la planta sótano se aplicó el mismo concepto de los lofts.